ANALISIS DE LOS CAPITULOS DE CIEN AÑOS DE SOLEDAD 7-10
CAPÍTULO 7:
La guerra había terminado pero el coronel Aureliano Buendía estaba condenado a
muerte. La noche de su fusilamiento José Arcadio Buendía, rifle en mano,
rescató a su hermano. El coronel y seis hombres volvieron a la guerra, dejaron
Macondo para seguir la revolución. Una buena tarde llegó el telégrafo a
Macondo. Rebeca y José Arcadio vivían apartados de su familia; sorpresivamente,
un hilo de sangre atravesó el pueblo, desde la casa de Rebeca hasta la casa de
Úrsula, la madre supo que habían matado a su hijo José Arcadio. El coronel
Aureliano volvió a Macondo acompañado de su compadre Gerineldo Márquez.
Gerineldo estaba enamorado de Amaranta y la visitaba todas las tardes. Úrsula
le pidió a Amaranta que se casara con el coronel, ésta se indigno y, aseguró,
que nunca se casaría.
CAPÍTULO 8:
Amaranta observaba a Aureliano José, hijo del coronel, desde su mecedor. Su
sobrino había dejado de ser un niño y se resistía a dormir lejos de ella por
temor a la lluvia, de juegos inocentes pasaron a quitarse las ropas,
intercambiaron caricias y se perseguían por todos los rincones para amarse. Un
día, cuando Úrsula casi los descubre, Amaranta salió de su fascinación y
terminó de tajo con Aureliano José. El sobrino moriría enamorado de Amaranta.
La vida en la casa cambiaba según los ánimos y las circunstancias de los
habitantes. Una noche, cuando Aureliano José se paseaba desarmado por los
antros, y en el contexto de una guerra, un capitán del gobierno lo asesinó de
tres tiros. El coronel Aureliano Buendía volvió a Macondo acompañado por todo
su regimiento. Úrsula descubrió, a pesar suyo, que su hijo había perdido el
corazón en la revolución.
CAPÍTULO 9:
Llegaron a Macondo seis abogados, representantes del gobierno, en busca del
coronel Buendía para firmar ciertos acuerdos. Se firman los convenios aún
cuando los abogados y el coronel reconocen que la revolución se ha convertido
en una disputa por el poder. Después de veinte años de guerra, el coronel le
pide ayuda a su amigo Gerineldo Márquez para acabar con la revolución donde,
también, había perdido la vida y ahora le resultaba vacía. El coronel, para
felicidad de su madre, vuelva a ser el hombre de la casa de los Buendía. Muchos
años después, cuando el coronel seguía buscando poner fin a la violencia fue
mal herido. Meses después se recuperó.
CAPÍTULO 10:
Santa Sofía de la Piedad había sido la mujer de Arcadio, tuvieron dos varones:
Aureliano Segundo y José Arcadio Segundo. Los niños fueron tan parecidos cuando
eran niños que hasta su misma madre los confundía. Aureliano Segundo se dio a
la tarea de descifrar los pergaminos que Melquíades había abandonado con su
muerte, pero una tarde, el gitano apareció en el laboratorio y se dispuso a
transmitirle todo su conocimiento. En cambio, José Arcadio Segundo se dedicó al
negocio de los gallos de pelea, Úrsula intentó evitarlo pero no obtuvo ningún
resultado. Aureliano segundo conoció a la mujer que lo sacaría de su encierro y
con la que compartiría toda su vida: Petra Cotes. A pesar de ser su mujer y
después su concubina, la amaba más que a su propia esposa. Con Petra conoció la
fortuna y la felicidad y, juntos, se convirtieron en unos despilfarradores y
holgazanes. En una feria, donde Remedios, la bella, fue proclamada reina,
Aureliano Segundo conoció a Fernanda que, más tarde, sería su mujer.
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